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lunes, 11 de febrero de 2013

Crónica de mi parto...cinco meses desupés.



Mañana hará ya cinco meses del nacimiento de Jan. Y el tiempo se ha doblado como plástico derretido...parece que hace nada, pero él está tan grande, tan espabilado... Los detalles se van perdiendo en mi cabeza y lo poco que me queda de sus patadas en la barriga es esperar a tener algún gas por el intestino para que me recuerde a aquella sensación.
Jústamente hoy hace cinco meses ya sabía que era el momento. ¿Os lo cuento? Esto va a ser largo...


El día 11 de septiembre a las 7 de la mañana me desperté y lo vi bastante claro...tenía pequeñas contracciones y estaba expulsando líquido. No fue como en las pelis con aquellos "He roto aguas" seguidos de cascadas, para nada. Porque en mi caso no había roto la bolsa, sólo la había fisurado la noche anterior (el domingo se desprendió el tapón mucoso y el lunes me caí de culo al romperse una silla, así que supongo que ahí la bolsa se debió fisurar. Y si no, lo cuento igual, así la gente se ríe de mi un rato). Cuando tienes una fisura de bolsa vas perdiendo líquido poco a poco, como si tuvieras pérdidas de orina, que muy probablemente hayas ido expentando durante el embarazo, así que puede ser un poco confuso para algunas mamis.
Por mi parte ahí estaba, cambiándome de ropa interior con más frecuencia que una fan de Justin Bieber. Se lo comenté a Albert, mi marido, y decidimos tomárnoslo con calma
. Las contracciones eran muy espaciadas y en caso de fisura de bolsa hasta las 12 horas no te tienen que poner antibióticos (siempre que la bolsa se ve rota hay peligro de infecciones para el bebé) Así que comimos tranquilamente y después de comer y preparar las cuatro cosillas necesarias, nos fuimos al hospital. (hospital universitario Arnau de Vilanova, centro público y de una calidad excelente, por cierto)

Llegamos a urgencias y nos hicieron pasar inmediatamente. Me miraron un poquillo (lo peor de todo el parto son los tactos, acordáos bien, ¡son mucho peores que las contracciones) y me dijeron que efectivamente tenía la bolsa fisurada, pero que claro, no estaba aún de parto y no había dilatado nada...tenía que esperar. Nos dieron una habitación y allá nos fuimos a relajarnos y a aguantar las contracciones (cada 10 minutos) hasta que llegaran las 7 de la tarde, cuando me administrarían los antibióticos.

 En el hospital, última foto de la barriga :)


Para llevar mejor las contracciones pedí un balón de gimnasia (de esos grandotes que se usan en clases de pilates, y tal) En mi hospital y en muchos otros, los tienen disponibles. Y aunque yo tenía (y tengo) uno en casa con el que había ido practicando, decidí usar el del hospital para no ir con el balón a cuestas (que no se ni si cabría en el coche).
Pues para mi sorpresa, una vez con el balón, intenté sentarme para hacer los ejercicios aprendidos en las clases de preparto...¡Uff! ¡Qué mal! ¡Y yo que lo tenía tan claro! Con el balón me sentía más incómoda y aguantaba peor la contracción, así que en ese momento no me sentí cómoda y que el balón, no funcionaba para mi ( para muchas mamis, si, ¡ojo! que cada una en el momento del parto es un mundo)

Y ahí empecé a tomar concienca
. Yo tenía la mente muy abierta a cualquier cosa que pudiera pasar en el parto. Es decir: yo quería un parto natural, vaginal y lo menos medicado posible. Pero a la vez, y poniendo por delante el bienestar de Jan, no me importaba que el parto se desviara de ese rumbo.
Quería dilatar con ayuda del balón (primer FAIL para mi) 
Quería dilatar en las bañeras de las que dispone el hospital (segundo FAIL, ya que con la bolsa rota no puedes llevar a cabo esa práctica por riesgos de infección)
Quería no usar epidural (luego os cuento el FAIL)
Quería que no me tuvieran que inducir el parto (FAAAAAAIIIIL)
Quería que no me tuvieran que administrar oxitocina para acelerar el parto (otro FAIL más)
Y no sigo porque no quiero hacer más spoilers. ¡Leed hasta el final, coñe!
Vamos, que en ese momento me di cuenta que todo lo que quería ya no era posible. ¡Pues nada! me dije. ¡A disfrutar todo lo que pueda! 

Allí seguía yo contando y cronometrando contracciones apoyada en los pies de la cama del hospital, mientras Albert se partía entre la incómoda butaca y abanicarme a cada contracción, cuando apareció la enfermera para administrarme los antibióticos. Con mi vía en el brazo, el suero y los antibióticos empezaba a parecer Anakin Skywalker y su mano biónica.

Las largas esperas de Albert

Me volvieron a pasar a la sala de dilatación. Donde me volvieron a mirar para decirme que toooooodo seguía igual. Así que me administraron prostaglandina, que para que nos entendamos, es como un támpax finito (que vi las estrellas cuando me lo pusieron....en serio, las contracciones eran un oasis comparado con los tactos de aquel ginecólogo, suerte que después de esto acabó su turno) que administra esa hormona. Sirve para ayudar a madurar el cuello uterino y con suerte acelerar las contracciones para desencadenar el parto. Osea, que me lo empezaron a inducir. ¿Por qué? porque llevaba demasiadas horas con la bolsa rota, hay muchos peligros de infección para el bebé y para la mamá y evidentemente, sin líquido amniótico, el bebé no puede sobrevivir en el útero. Mi cuerpo no tenía ganas de ponerse de parto y no era necesario correr más riesgos. 

Volví a la habitación para pasar una noche en vela (evidentemente no cené, no tenía ganas) con contracciones que se animaban y se desanimaban contínuamente.
A las seis/siete (aquí el tiempo empiezo a recordarlo de manera confusa) me vinieron a buscar para echar una ojeada ooootra vez. Para entonces y tras 24 horas sin dormir, haciendo un considerable esfuerzo físico y sin más alimento que el suero fisológico estaba muy, muy, muy cansada. Las piernas no me sostenían, sólo era capaz de temblar (y temblar muy "a saco", asustaba un poco ver el cuerpo tan descontrolado). Ahí, debo confesar que me derrumbé, y cuando me preguntaron que tal se me cayeron las lagrimillas y murmuré un..."bueno, cansada" (es lo más malo que recuerdo del parto, no el dolor, porque no lo percibí tan bestia como te lo venden, si no el cansancio) Muy amables, las comadronas me pasaron a una cama , me monitorizaron y todo el rollo para decirme que estaba de....¡2 cm! FAAAAAAAAAIIIIIL No estaba lo suficientemente dilatada ni como para poder poner la epidural, y sinceramente, a esas alturas y tan extremadamente cansada necesitaba dormir y descansar como agua de mayo (y Albert también, que el pobre llevaba sin dormir igual que yo y abanicándome allá donde fuera).

Esperamos un poquito, a ver si dilataba lo suficiente. A todo esto yo me mantenía muy tranquila, oía en el monitor los latidos de Jan, su ritmo era el normal y saber que estaba mejor que nadie de los que estábamos fuera me hacía feliz y me tranquilizaba.
No se cuánto tiempo pasó, creo que eran las 4-5 de la tarde cuando estuve lo suficientemente dilatada como para ponerme la epidural


Ya más descansados con la Epiudural

Verdades sobre la epidural: Igual que cualquier otra medicación sólo debe ser administrada si es necesario, ya que al igual que toda medicación puede presentar efectos secundarios y riesgos para madre y bebé.
No se le puede administrar a todas las mujeres. Cuando llegue el momento el ginecólogo determinará si pueden o no administrártela.
Te puedes negar a que te la pongan, de la misma manera que la puedes pedir, pero ojo, no desesperes, no te ofusques y sigue siempre los consejos de comadronas y ginecólogos.
Sí, es un gran alivio, pero recuerda que no podrás ir al baño, seguramente hasta después del parto...si tienes asuntos que hacer, es el momento. ¡Ah! Y por esa razón no podrás comer ni beber, así que si se te reseca la boca pide gasas empapadas en agua a las enfermeras.
Si haces lo que te dicen no tien por qué doler, piensa que usan un anestésico previo. Notarás un frescor que baja por la columna y ya estarás lista.
Hasta el momento es gratuita. Con los recortes ya corren rumores...
Si quieres saber más visita wikipedia ;) y también puedes leer sobre la Walking epidural que está disponible en algunos hospitales.

 A lo que vamos, epidural puesta (más cables, más mujer biónica), adiós dolores, hola descanso. Aproveché para enviar a Albert a mi cama de la habitación, para que pudiera dormir y descansar ya que yo iba a hacer lo mismo en mi cama del box. Las enfermeras, a su vez aprovecharon para administrar Oxitocina (más cables aún) para que no se detuviera el proceso de dilatación, ya que la epidural lo ralentiza bastante y corría el riesgo de volver a la casilla de salida.
Esos momentos de tranquilidad fueron una pasada. Sólo me despertaba cuando me sondaban (para el "pipí", no duele, de hecho, no notas nada) o me medían la temperatura (como hacían cada dos por tres).
Mientras estaba con la epidural fui dilatando más y más, así que cuando Noelia mi comadrona (nunca tendré palabras para agradecerle todo lo que hizo por mi con tanto cariño y comprensión) me dijo que ya estaba de 8 (?) cm y que ya podía ir haciendo pujos, porque el bebé, que venía grandote estaba muy arriba y sin intenciones de bajar, así que íbamos a animarle.

Entre pujos y más pujos del derecho, del revés, con el balón y el culo en pompa, con aplicaciones de calor en los lumbares e inventos varios, dilaté por completo (10cm) pero...
Jan no acababa de bajar del todo y el efecto de la epidural se estaba esfumando.
Como había hecho tanto esfuerzo con los pujos y no lo había notado por la epidural, en cuestión de minutos me sentí cansadísima, temblando de nuevo como una hoja...y volví a derrumbarme.
A esas alturas, a horas de verle la cara a Jan, me veía sin fuerzas para empujar más y temía que le pasara algo al peque. Noelia, me tranquilizó, me cogió de la mano y me presentó las opciones: o bien un par de pujos más y fórceps o si eso no daba resultado, cesárea.
Pese a que deseaba tener un parto vaginal, estaba tan extremadamente cansada que sólo pensaba en la cesárea...pero ¡ojo! que no os hagan creer que la cesárea es más segura o mejor que un parto vaginal. Conlleva muchos riesgos para madre y bebé y es una intervención quirúrgica a la que sólo se debe recurrir si no hay otra opción.
Me llevaron al paritorio y en mi cabeza ya no pasaba más que las ganas de tener a Jan en brazos. Me olvidé de lo mucho que me oponía a la episiotomía y a los fórceps y me dije "A por todas, valiente. Es el momento"

Hice dos últimos pujos con todas mis fuerzas, Albert, desde fuera (no dejan entrar al papá cuando es un parto instrumentalizado) al oirme creyó que iba a transformarme en SuperSayan....y de repente, a las 22:25 ¡un llanto! poquito, como diciendo, ¡Hola!.
Allí estaba, era la primera vez que le veía y lo recordaré toda mi vida.
Enseguida entró Albert, pesaron y midieron al peque (3'5k 50'5cm) y me lo pusieron encima. Ya buscaba el pecho y así pasamos la primera hora los tres juntos, Albert a mi lado y Jan enganchado al pecho alimentándose por primera vez.
Todo olía a bebé y todo había cambiado. Es muy bestia todo lo que nace en ese momento, además del bebé. Nacen instintos y sentimientos muy muy intensos y una manera de amar muy bestia, sin límites. Y no puedes compararlo con nada que hayas sentido antes. Es mucho más fuerte que el amor romántico o el amor que tienes a tus padres...Es lo mejor que he experimentado en mi vida.

La primera foto juntos


Así que, pese al cansancio maratoniano, las 39h y media de parto, los doce puntos de la episiotomía, las complicaciones que me supusieron esos puntos, la anemia por la pérdida de sangre y todo lo que os haya podido parecer difícil o cansado...repetiría mil veces ese día sin dudarlo.

Esos hoyitos...


Mi consejo más sincero si vais a ser mamás es:
No tengas ningún miedo al parto. No es para nada tan escandaloso como en las películas. Lo que debe dar más miedo que el parto es todo lo que viene después de este, que es criar a un hijo de la mejor manera posible para que sea una gran persona en el futuro.
El dolor es algo muy personal, pero me dio la sensación que desde las contracciones hasta el expulsivo era totalmente soportable...cansado tantas horas seguidas, pero hay cosas mucho peores que un dolor de contracción o de expulsivo (para mi)
Ve con la mente muy abierta. Puede que tengas muy claro cómo quieres que vaya tu parto, puede que hayas pasado horas redactando un plan de parto, pero las circunstancias pueden hacer que esto varíe.
Confía en el equipo de comadronas y ginecólogos. Se ganan la vida trayendo niños al mundo y siempre querrán lo mejor para ti y para tu bebé.
Hazte con el plan de parto del hospital (tú también puedes hacer uno, pero el del hospital te ayudará a saber como hacen las cosas allí y puede que se parezca a lo tú querías redactar) te dará mucha información que podrás usar, como por ejemplo, en mi caso fue, saber de qué materiales dispone el hospital para ayudar en el proceso de dilatación y poder pedirlos si así lo quieres.
Ten en cuenta que el parto es algo casi milagroso, algo que sólo vivirás una vez (aunque tengas más hijos, cada parto será diferente, nunca podrás repetir el parto de un hijo) relájate y disfruta. Llora, ríe y da rienda suelta a tu ilusión. Si estás cansada, pensar en esos piececitos que pronto te estarás "comiendo" te dará mucha fuerza.
Considera la donación de cordón umbilical (yo lo doné) y si prefieres no donarlo, pide que no sea cortado hasta que este deje de latir (mientras tanto, puedes tener igual a tu peque encima tuyo y él seguirá recibiendo los últimos nutrientes.)
Y por último: Agárrate. Ahora llegan las visitas, el millón de consejos por todas partes, la confusión, la locura....haz caso a tu sentido común y si tienes dudas, pregunta al pediatra.

No hace falta descripción para esta imagen, ¿a que no?


Supongo que me dejo muchos detalles...cosas bonitas, feas o incluso escabrosas, pero algo tendré que dejar para mi, ¿no?
Espero que os haya gustado y que os animéis a contarme vuestros partos o vuestras dudas.
Ya sabéis...
¡Sonreíd Mucho!


viernes, 30 de noviembre de 2012

Embarazo: Cambios y molestias durante el embarazo, ¡nada es para siempre!




Teniendo en cuenta mi última entrada, es posible que haya asustado a un par de mamás-to-be. ¡Que no cunda el pánico! Hay solución para todo. ¡Ahí van los productos clave para olvidarte de cambios y molestias durante el embarazo!

1-El básico más básico durante el embarazo.
Hay una regla de oro a seguir durante el embarazo: hidrata la piel al máximo.
A sabiendas de que tu piel va a experimentar muchos cambios...de hecho, la vas a poner al límite de su elasticidad. Para evitar molestias (es posible que te pique un poco la piel de tanto estirarse, no es broma) y posibles estrías hidarata tu piel a tope.
Muchas matronas recomiendan cremas específicas antiestrías, en mi caso, mi querida queridísima matrona (la adoro) me recomendó "Trofolastín antiestrías" Pero como la adoración no quiere decir ir saliendo a comprar lo primero que me recomendó, y ¡ojo! teniendo en cuenta que nunca en toda mi vida había tenido una estría, decidí usar la crema Nivea, sí, la clásica, la de la lata azul de toda la vida. La usaba a todas horas, después de la ducha diaria, antes de irme a dormir, por la mañana....y la aplicaba tanto en vientre como en glúteos, piernas y pecho.
Resultado: Ni una estría en todo el embarazo y hasta día de hoy. ENCANTADÍSIMA de la Nivea.
Truco: Si como yo, pasas parte de tu embarazo en los meses de verano (o en las últimas semanas) sientes mucho calor, o como he dicho antes te pica la piel, o incluso si tienes la piel sensible y tienes picores y rojeces, pon la lata en la nevera un ratito, así además de hidratar, refrescarás y calmarás tu piel.
2-Los mareos y las náuseas.
El primer mes de mi embarazo fue un camino de rosas, pero del segundo hasta el sexto (normalmente te dicen que al tercer mes desaparecen) me pasé los días corriendo pasillo arriba pasillo abajo dirección al wc para ir a vomitar... Horrible. De hecho, estuve de baja porque a los dos minutos de coger el coche me vomitaba encima. Un show, vamos.
Mucha gente y muchos médicos recomiendan varias cosas para evitar estos síntomas del embarazo:
Levantarse de la cama de la manera menos brusca posible.
No beber líquidos por la mañana.
Comer antes de levantarse alguna cosita con hidratos de carbono tipo unas tostaditas o galletitas saladas.
Vigilar la dieta...
Sí, muy bien. Maravilloso en el país de la piruleta, pero a mi no me funcionó nada de eso. De hecho, al final, harta de todo, ya casi prefería vomitar para poder estar unas horitas bien. Así que nada de comer galletitas (prefería no vomitar nada o vomitar un vaso de agua que vomitar algo sólido, me daba mucho asco) me fui al médico y le dije que ya no podía más con las náuseas y los mareos, me encontraba fatal y perdí cuatro kilos en un mes (!) me recetó un medicamento muy conocido entre las "preñis" llamado Caribán. Y mano de santo, la verdad. Pero recordad que sólo lo debéis tomar si os lo receta el médico, pero que si os encontráis mal y las náuseas no os dejan llevar una vida "normal" consultadlo con el médico de cabecera, el ginecólogo, la matrona o con quien os toque antes visita.

3-El sangrado de encías.
Parece mentira, pero la boa es un punto débil durante el embarazo. Lo más normal es que te puedan sangrar las encías al cepillarte los dientes....Lo mejor es hacerte con una pasta y un colirio especial. Yo usé pasta y colirio de la marca Lacer. (GingiLacer en este caso) por recomendación del dentista. 
Es extremadamente importante que cuides mucho tus dientes, ya que serán más propensos a cualquier cosa. Y recuerda que durante el embarazo no puedes medicarte ni con un simple ibuprofeno, ni puedes quitarte una muela del juicio ni empastarte una caries. Así que ojito, o pasarás un mal rato...

4-Cambios en los pechos. Grietas en los pezones.
El horror de la incomodidad. Es normal que los pechos crezcan, y es muy fácil de solucionar las molestias que eso causa. Hazte con un sujetador premamá, o directamente uno de lactancia que te resulte cómodo. (Es posible que los tuyos se te hayan quedado pequeños y te opriman más que otra cosa). Pero también es normal que los pezones cambien...crecen, se oscurecen... todo con la finalidad de que el bebé pueda encontrar el pezón nada más nacer (y eso que no ven tres en un burro, pero os aseguro, que van directos) Pero tanto cambio conlleva no una gran responsabilidad, como en Spiderman, si no, dolor, molestias, grietas y hasta supuraciones.
A mi tanto cambio me hizo sufrir mucho (como ya os comenté en el post anterior) por si no podía dar luego el pecho. Afortunadamente mi matrona me recomendó la cremita Lansinoh. Y fue una maravilla, con muy poca cantidad se curaron y hasta la fecha no he vuelto a tener ningún problema. 
También tengo por casa la pomada Purelan, que es básicamente lo mismo. Ambas son geniales y se pueden usar durante la lactancia sin necesidad de limpiar el pecho antes de amamantar al bebé, ya que no contiene ningún componente tóxico o dañino para el peque.

5-El cuerpo blandiblú
Después del parto, todo baja y de repente tu barriga redonda como un globo, se convierte en un colgajín sin mucha consistencia. Pero es fácil ayudar a que vuelva a su sitio.
Después del parto tu cuerpo segregará oxitocina, que ayuda a la matriz a recolocarse, y por tanto que tu barriga disminuya. Si das el pecho ayudarás al útero a volver a ser el de antes y además facilitarás que tu cuerpo vuelva al peso que tenías antes de quedarte embarazada (por no decirte que además disminuyes el riesgo de cáncer de ovarios y mama) Y si aún así necesitas ayuda para re-tonificar la piel, a que vuelva a estar tersa puedes usar vários métodos, pero lo que yo hago es lo siguiente:
Uso el tratamiento extensivo de la marca Thiomucase como ayuda para reafirmar la piel del vientre, muslos y glúteos. 
Además hago algo de ejercicio. Y aprovechando que después de un parto se debe reforzar el suelo pélvico, me he apuntado a los abdominales hipopresivos. Aquí os dejo un vídeo para que os hagáis una idea de lo que son:



6-Estreñimiento
Debo confesar que durante todo el embarazo no tuve ningún problema con mi regularidad, fue después de tener a Jan.
Hay que tener mucho cuidado con el estreñimiento sea antes, durante o después del embarazo. Puede acabar por provocarnos hemorroides y entonces ya la hemos liado para varios meses.
Personalmente, lo mejor que he podido hacer contra el estreñimiento (y de paso favoreciendo la regularidad de Jan) ha sido pasar de bífidus, pasar de cereales de fibra....todo eso no me hacía nada....y tomar un mínimo de tres piezas de fruta al día ricas en fibra. Ciruelas, kiwis, naranjas... De hecho, mi mejor truco es tomarlos a primera hora de la mañana en batido. Os explico: pelo una naranja, parto una ciruela (mantengo la piel) y pelo y troceo un kiwi. Lo pongo todo en el vaso de la batidora con un poco de zumo, o un poco de azúcar, o un par de hielos, leche, leche con chocolate, yogur, canela....lo que me apetezca, y lo paso todo por la batidora. Queda riquísimo y en un abrir y cerrar de ojos ya te has tomado tres piezas de fruta de las 5 diarias reomendadas, has ayudado a tu sistema digestivo a aligerarse (al de tu hijo también si le das LM) y has disfrutado como una tonta porque está riquísimo.
¡Ojo! Si aún así acabáis sufriendo de hemorroides recordad no hacer mucho esfuerzo al ir al wc, mantened la zona limpia, no restreguéis el papel de wc, haced baños de asiento, aplicad hielo en la zona (con un pañito, no me la liéis) y aplicad una crema antihemorroidal. Para todo lo demás, no mastercard, si no, la consulta del médico.

7-La mujer elefante
O los pies y manos hinchados.
Los zapatos no te van, te ves enorme, te duele todo y se te han llegado a dormir las extremidades...Todo esto suele pasar al final del embarazo y más si lo pasas en verano.
Lo mejor que puedes hacer es mantener siempre que puedas las extremidades en alto (te irá muy bien poner unos cojines o el cojín de lactancia para elevar los pies mientras duermes) y darles baños de agua fría a tus pies. Pon un barreño (o la bañera de viaje de tu hijo) con agua fría y un poco de sal. Notarás el alivio en un momento.

8-¡Calambrazo mañanero!
Es muy común que (también al final del embarazo) te despiertes con esos desagradables tirones musculares que te dejan tonto haciendo la cucaracha encima de la cama...
Calma, ante todo calma...Intenta estirarte suavemente cuando te despiertes, mover suavemente arriba y abajo las puntas de los pies, masajear la zona para aliviar el calambrazo y (aquí también) dormir con las piernas en alto.
Mi truco personal era comer mucho plátano. Antes de dormir un plátano no fallaba. Yo siempre con las frutas, como un monete.

Y seguramente me deje cosas, así que si necesitáis más información o se os ocurren más dudas, dejadlo en un comment. ;)
Y nada más, como siempre:
¡Sonreíd mucho!

lunes, 26 de noviembre de 2012

Embarazo: ¡Este cuerpo no es el mío!



Estaba yo hablando hoy de buena mañana con Carpeline cuando ha salido el tema de los cambios que sufre el cuerpo durante el embarazo....evidentemente no me he podido resistir y me he dicho: ¡Esto lo tengo que explicar en el blog!

La verdad, no os voy a engañar, es que el cuerpo cambia una barbaridad durante el embarazo. Y la mayoría de mommys-to-be llegan a exclamar: "¡Este cuerpo no es el mío!"
Es el ciclo de la mujer embarazada...tú lo dices, das a luz y te cruzas a una amiga embarazada que te lo dice, y tú le dices "¡Pues no te queda nada!" Y así pasas el testigo, ella se lo dirá a otra mamá siguiendo así con el ciiiiiiclo sin fiiiiiiiiin.

Lo primero que notas que va a cambiar son tus pechos, que te pueden empezar a doler enseguida (a mi, al día siguiente de concebir, parece mentira)  y al poquito tiempo se ponen duros y poco a poco empiezan a crecer....pero los cambios del pecho no acaban ahí....volverán más adelante.
Más tarde ves cambiar tu barriga...esa barriguita que primero parece cervecera, pero que tu enseñas orgullosa (y la gente debe pensar que en vez de embarazada, estás descuidada, pero tú ahí, con tus camisetas ajustadas, más chula que un ocho).

               mi barriguilla de (creo recordar) dos meses que puede pasar por cervecera.

Y a partir de ahí empieza el descontrol. Los pechos vuelven a cambiar...de aspecto, forma, el tacto de la piel, la forma de los pezones... ¡Ojo con esto! A mi con tantos cambios, hormonas y glándulas se me agrietaron muchísimo, me molestaban y a veces sabgraba. Esto me preocupaba mucho, ya que yo era y soy una total defensora de la lactancia materna, y me preocupaba que nacido Jan no pudiera darle el pecho.
Por suerte, mi comadrona me aconsejó una crema para solucionar el problema, y una vez tuve a Jan, no hubo más problema, se enganchó genial al pecho desde el principio y no he tenido ni un dolor, ni una grieta...nada.

La barrigota sigue creciendo , y junto con el punto anterior, hace que tengas que comprarte tus primeros pantalones premamá (que son la cosa más cómoda de la historia) ¡Por fin te empezarás a ver guapa de nuevo! ¡La ropa de antes te hacía sentir ya incómoda y te sentaba fatal!
Los sujetadores de lactancia son una buena opción, ya que además de ser muy cómodos, los puedes seguir usando después del embarazo si piensas dar el pecho.
Además, ahora los hay hasta con un poquito de relleno, que francamente, los otros que son un trozo de tela para tapar el pecho por cortesía, sientan como el culete....Lo que me hace recordar....
¡Los discos de lactancia! Que quedan fatal con esos sujetadores, porque se marcan y se pueden notar a través de la ropa... Pero que son muy muy útiles, ya que quieras o no dar el pecho, es muy probable que tus pechos empiecen a producir calostro al final del embarazo...No es leche, es la sustancia previa a ella y es muy muy rica y sana para el bebé...pero que si te despistas dejarás las camisetas y las sábanas echas un cromo.

Otro punto a tener en cuenta es que al final del embarazo se suelen retener muchos líquidos. La barriga está enorme...con su línea alba de arriba a abajo, y claro, todo lo que hay allí dentro pesa, pero además tu cuerpo parece más hinchado (hay quien se le ve que está a punto de parir porque se ponen como un globo un día antes de dar a luz) te pesan las piernas y se hinchan manos y pies.
Mi caso fue tremendo, ya que al pasar esta última etapa en verano (además un verano muy caluroso) me tuve que quitar los anillos y el reloj y para evitar comprar zapatos nuevos de dos tallas más grandes que luego no me servirían, acabé yendo con flip-flops hasta después de tener a Jan.

En este punto es cuando diría que peor lo pasas. Te ves enorme, te miras en el espejo y no te reconoces...y seamos sinceras....¡llevas meses sin poderte depilar en condiciones porque con la barriga de por medio es extremadamente difícil! Y a eso le sumas el último pesaje antes del parto y vuelves a casa deprimida y vas corriendo a tu matrona a que te aconseje una dieta...No es broma, yo aumenté 20 kilos y siendo pequeñita, retaquillo y poca cosa como soy, os podéis imaginar el susto cuando vi semejante número en la báscula. 

Pero aún queda una prueba más...¡El parto! (os hablaré en otro post de este tema) Que claro, según como sea el parto, tu cuerpo puede sufrir más cambios...Dos prácticas muy populares en este país (que no deberían serlo) son la cesárea y la episiotomía. Digo que se deberían hacer menos, porque deberían reducirse a los casos en los que fuera necesario, y no aplicarlas como una cosa habitual... (de eso ya hablaremos más adelante, no me liaré ahora a hablar de planes de parto y parto respetado) La cosa es que si tu parto acaba en cesárea, episiotomía o algún desgarro, evidentemente los médicos te pondrán puntos. No es doloroso, pero sí molesto (yo ahí tuve suerte y no me dolieron nada, sólo me molestaron un poco) Pero a lo que voy, en qué te cambia...la cicatriz aunque cada vez son más pequeñas, ahí estará, y en el caso de la epi, hay que tener cuidadito y mucha higiene, porque tener complicaciones con los puntos ahí abajo la puede liar parda...

Y llega el día. Ya tienes a tu bebé en brazos y en eso que lo dejas con su papi un rato, y tú, cuidadosamente, rebuscas entre las sábanas y el camisón del hospital to barriga....ese barrigón que fue la casita de tu bebé nueve meses....¿Dónde está? Inmediatamente después del parto la barriga se queda como si volvieras a estar de poquitos meses, y en los días siguientes, se acabará de colocar en su sitio....Si das el pecho, además de favorecer la pérdida de peso de la madre, ayuda a generar oxitocina, que devolverá poco a poco la matriz a su sitio y su tamaño.

Además, se dice que durante el parto pierdes unos ocho kilos sólo entre niño, líquido amniótico y placenta. Y por suerte la hinchazón de la retención de líquidos también disminuye hasta dejarte tus pies tranquilos y como antes. (esto puede durar más o menos según la mujer)

Y ya llegados a la cuarentena, esto es ya facilísimo. Dando el pecho ayudarás a recuperar tu figura, como ya hemos dicho, y los kilos se van esfumando. Sí, sacrificas tus pechos, pero creedme, que llegados a este punto, lo que puedan acabar de cambiar, ya será lo de menos. 
La barriga, sigue disminuyendo, pero aún está flojilla y mantiene la línea alba (esa línea oscura que recorre toda la barriga en vertical y que aparece en la mayoría de mujeres durante el último trimestro) aún sigue ahí, pero poco a poco irá desapareciendo. Cuando acabes la cuarentena y si todo está bien, puedes empezar a ejercitarte para recuperar la figura. Pero te darás cuenta que el peso que ganaste ya no es tanto, ya lo has ido perdiendo sin mucho esfuerzo. Aunque para acabar de poner el cuerpo a tono hasta te apetecerá un poco de ejercicio.

Cabe decir que a todo esto hay que sumarle los cambios hormonales (puede ser que te crezca más vello, pero tu melena estará más bonita que nunca) y psicológicos (no se exactamente a que se debe, pero tu cabeza deja de ser la de siempre...olvidas cosas...te cambia el carácter....)

Total,que puedes pasarte más de nueve meses sin ser tú. Pero poco a poco vas volviendo en ti, y aquello que no puedes cambiar a lo que era antes lo empiezas a mirar con otros ojos, y acabas dándote cuenta de lo que en realidad importa.

La maternidad es algo demasiado bonito, demasiado importante.....algo que no se puede explicar de grande y precioso que es...Tan grande y tan precioso, que los cambios físicos son una tontería a su lado.

Un abrazo enorme y...
¡Sonreíd mucho!



Pd: No olvidéis añadir a la lista digestiones difíciles, dolor lumbar, visitas contínuas al wc, gingivitis y hasta puede que hemorroides....y no, no intento asustaros. ;)

miércoles, 10 de octubre de 2012

Embarazo: Lo que no te cuentan...




A estas  alturas, debo confesar que aún no he descubierto por qué no te cuentan según qué cosas sobre el embarazo. Yo lo llevé bastante en secreto (la búsqueda, quiero decir) y nadie pudo advertirme ni explicarme según qué cosas...Pero he visto como tía dos embarazos y os juro que no me enteré de la mitad de lo que pasaba...¡En fin! Que aquí va: todo lo que no nos cuentan sobre el embarazo:

Hay una cosa que parece muy obvia, y que sí ves y sí te cuentan, pero no experimentas. Y sólo cuando lo vives, puedes darte cuenta de lo que es y de qué maneras te puede llegar a afectar,  son los cambios físicos.

Es evidente, tu cuerpo va a cambiar mucho, ¡y no sólo en el área del abdomen! Tu pecho, tu culo, tus piernas....Y eso sin contar con los kilos de más o de menos que puedes coger.
Tus pechos crecerán, pero es posible que tus pezones también lo hagan...Y de paso, puede que duelan, se agrieten... y esos pechos de los que estás tan orgullosa quedará poco. Lo siento, ¡es así! Y como me dice mi hermana: ¡Pues no te queda ná! 
Los pechos cambian podríamos decir que desde el minuto cero. Dos días después del día de la presunta concepción yo ya me notaba mucho dolor en el pecho. Es curioso pero durante todo el embarazo el pecho cambia para lo que está predestinado a hacer: alimentar al bebé cuando nazca. Incluso después del nacimiento, con la lactancia materna siguen cambiando, se hinchan, se deshinchan, están sensibles... Todo un mundo. (Y para mi, la parte más gratificante de toda esta experiencia está siendo la lactancia materna)


Por si no fuera suficiente, las caderas se ensancharán, tus pantalones dejarán de servirte, sentirás las piernas pesadas y pueden aparecer varices, tus pies se hincharán (hacia el final del embarazo) y hasta puede que necesites zapatos de una talla más. Y ya dedicaré un post a otra maravilla del embarazo: ¡Las estrías!

Otra cosilla que no te cuentan: Si eres una persona aprensiva, te dan miedo las agujas y te da asco la sangre....¡Empieza a acostumbrarte!
Trimestralmente te harán análisis de orina y sangre. Y tendrás que hacerte otros tests dependiendo de tus particularidades (edad, niveles de azúcar en sangre, RH...). La cuestión es que puedes acabar literalmente como un colador. Y por no hablar del parto, que como es una cosa de naturaleza imprevisible puedes parir sin un rasguño o como yo: empezar pinchada por todas partes y parecer la mujer biónica y acabar como la novia de Frankenstein. Pero, ¡en fin! Eso queda para otro post...

Lo que me recuerda a otro punto que no te cuentan...¿Eres pudorosa y vergonzosa? Mal vamos.
Como yo digo: "a estas alturas ya me han visto mis partes media ciudad."
No siempre puedes escoger ginecólogo, y no puedes negarle el aprendizaje a los estudiantes de medicina... Vas a tener que dejar tus vergüenzas a un lado. Todos los especialistas y profesionales por los que vas a pasar, quieren lo mejor para ti.
Ten en mente que mucha gente te va a mirar, tocar, palpar...van a meter cosas, palitos, dedos y cosas varias allí abajo. Y tienes que estar preparada para ello, ya que si en el momento estás tensa, el proceso será más difícil, largo, e incluso doloroso. Piensa que durante el embarazo y más tarde en el parto, te harán muchos tactos vaginales (que para mi, es lo más desagradable, incómodo y doloroso del mundo, más que el temido parto) También ecografías vaginales (sobre todo las primeras) y otras pruebas hacia el final del tercer trimestre. Es lo que hay.
Personalmente no soy muy pudorosa con este tema, pero entiendo que hay gente que sí lo es, y que esto le impide hasta ir al ginecólogo anualmente como deberíamos hacer todas...Pero chicas, pensad en vosotras, en vuestra salud, y en la de vuestra familia. Y esto ya no va solo para las futuras mamis. Fuera tonterías, la salud es lo primero...y más en temas tan delicados que pueden afectar a vuestra pareja y pueden acabar siendo muy graves.

Y para ir acabando el post (aunque no se acabe el tema) lo que más me indignó que no me contaran...El post-parto.
Toooodo el mundo te habla y te pregunta sobre el parto, inevitablemente tu mente acaba centrándose en el esperado (o temido para muchas) momento...y el post-parto se queda ahí, olvidado...
La llamada cuarentena, esos cuarenta días después del parto en el que pasa de todo. Tu matriz se recoloca, expulsando los loquios, que digamos que son restos de todo el percal que has tenido dentro nueve meses y es como tener la regla...pero puede durar tres días, como cuarenta. Vamos, que es súper incómodo, y si le sumas que te han hecho puntos aquí o allá, que tienes y quieres cuidar de tu hijo, las visitas, que llegas a casa y quieres hacer cosas....es un engorro total. 



¿A que los embarazos de las pelis no te enseñan todo eso?
Espero no haber asustado a nadie. ;)
Un abrazo enorme y
 ¡Sonreíd mucho!


Pd: Debo confesar que todo esto se olvida en cuestión de segundos cuando le ves la carita a tu peque.

 

viernes, 31 de agosto de 2012

Embarazo: ¿Empezamos a buscar?


 
Hoy quiero hablaros de la primera fase de esta aventura de ser papás.
Quizás sea la más importante y una de las que requiere más vueltas a la cabeza, más conversaciones contigo misma y con tu pareja.
¿Empezamos a buscar?

Me gustaría hablaros desde mi experiencia personal...no me gustaría llenaros de tópicos que no se ni si existen. Así que leed y extrapolad lo que podáis a vuestro caso. :D

Es difícil dar el paso, encontrar el momento. En mi caso, mi pareja y yo llevábamos mucho tiempo con ganas de tener niños, y siempre acabábamos la conversación con la frase mágica: "Cuando acabemos de pagar el crédito"
Y ya me veis, de nueve meses en plena crisis, con subida del IVA, bajada de mi sueldo, más dificultades para trabajar ¡y sin haber acabado de pagar el crédito! ¡Qué irresponsabilidad!
Lo cierto es que llegó el momento indicado. El momento en que nos dijimos el uno al otro: "No le podremos dar caprichos, pero podremos llenarlo de amor, cariño y buenos valores" Y nos pusimos a buscar sin dudarlo.

Cabe decir (y aquí hago un inciso) que debido a mi trabajo conozco a muchos niños, muchas familias. Y os digo, con la mano en el corazón, que un niño no necesita caprichos, no necesita muchos juguetes, o poder ir a comer hamburguesas cuando quiera... Necesitan abrazos, cariño, comprensión, aire libre, juego, conversar con sus papás, reír y ser felices. Y todo eso, si lo pensamos... ¡es gratis! Y lo triste del caso, es que muchos niños, provengan de donde provengan o sean de la clase social que sean...no lo tienen. 

Mi consejo es que si os estáis planteando tener un bebé, os veáis capaces de darle (a parte de alimentación, salud, higiene y educación, claro está) todo lo nombrado anteriormente. Plantearos si sois realmente capaces de ofrecer amor, de ofrecer comprensión...OFRECER y ENTENDER. 

Si la respuesta es sí, ¡Felicidades! vas a empezar a hacerlo desde YA.

La búsqueda puede no ser fácil. Hay parejas que tardan años en encontrar su embarazo. Nosotros nos encontramos con la tremenda suerte de acertar a la primera, pero no siempre sucede así.
(Lee el post anterior sobre el embarazo para más info)

Y aquí es cuando empiezas a ofrecer y a entender....pero también empiezas a ¡tener miedo!
Y es que los miedos te acompañarán a partir de ahora....hasta.....seguramente siempre.
Una pequeña clave: parece obvia, pero no lo veo en todas las parejas que esperan una criatura o ya la tienen: La relación con tu pareja debe ser sólida. Puede que esta situación y todo lo que va a conllevar, ponga en jaque vuestra relación. Necesitaréis pasar esos miedos juntos, hacer muchos esfuerzos para comprenderos, ser capaces de sacrificaros el uno por el otro y por el que está por venir. No confiéis en que la otra persona pueda cambiar, no confiéis ciegamente. Hablad mucho y no tengáis prisa.  Las cosas pueden salir mal, y debéis ser capaces de ser lo suficientemente maduros como para afrontar la situación de la forma más beneficiosa para los tres (o cuatro o los que lleguéis a ser)

Con todo esto quiero decir, que lo más importante a la hora de plantearse ser padres no es tener mucho dinero, o un gran jardín donde puedan jugar, o colegios cerca...si estáis preparados, vuestra relación es sólida y estáis dispuestos a ofrecer y entender...¡Felicidades! Seréis unos grandes papás.

Un abrazo enorme y
¡Sonreíd mucho!
 
 

martes, 7 de agosto de 2012

Vuelvo cargadita....¡Y tan cargadita!


 Yo misma, de 4-5 meses y mi sorprendido marido (!)


 Me siento muy feliz de volver al blog, y más con estos contenidos.

Muchas y muchos lo habréis leído en FB o Twitter: ¡Estoy embarazada! o mejor debería decir ¡Embarazadísima! Ya que estoy de 34 semanas. En la recta final, ¡vamos!
Estoy esperando un niño precioso para mediados de septiembre. Se va a llamar Jan (viene de Juan, es como el Xan gallego) y aún sin salir de mi panza ya nos ha llenado de felicidad, cambios y alegría.
Y como ha traído tantos cambios, os explicaré un poquito algunos trucos que a mi me han funcionado durante el embarazo para seguir estando monísima y lo que es más importante aún, seguirme sintiéndome monísima.

Para empezar, lo haremos por el principio:
¿Estás pensando en quedarte embarazada? ¡Empieza a preparar tu cuerpo!


Antes de nada, ya lo has hablado con tu pareja, habéis hecho cuentas (de dinero, de meses, espacio...) y estáis dispuestos a dar el paso (¡Ojo! Esto debe ser cosa de los dos, ni más de uno ni más de otro, que luego las hormonas se revolucionan y empiezan los dramas). Echa una ojeada a tu historial médico y el de tu pareja, deberás conocer tus antecedentes y los de tu familia, ya que si hay presente alguna enfermedad hereditaria, deberás decírselo a tu médico o matrona en la primera visita. ¡Es bueno ir al médico ANTES de empezar a intentar hacer bebés preciosos!

Seguramente, tu médico te aconsejará basándose en tus particularidades y tu situación, pero lo que no va a fallar es que te recomendará empezar una dieta sana y variada, empezar a abstenerte de cafeína, alcohol, tabaco y cualquier droga y/o substancia nociva que consumas. Lo que vendría a ser un estilo de vida más saludable. (Bueno, se entiende que esto va tanto para ti como para él)
También te recomendará un suplemento de ácido fólico, que tomarás desde antes de la concepción (y seguramente durante todo el embarazo) para ayudar a la formación correcta del cerebro y sistema nervioso de tu bebé (Que es de lo primerito que se forma en el bebé)

Y ahora solo queda ¡Poneros a la faena! 
Habéis estado practicando mucho, pero ahora seguramente lo sentiréis de manera diferente... Hay cierta presión y cada uno la vive a su manera...

Lo mejor que podéis hacer es:

-Ante todo, conoce tus días fértiles. Yo me ayudé de una aplicación para el móvil que me ayudaba a controlar y conocer mi ciclo menstrual y me señalaba mis días fértiles.
-Relajaos, no os presionéis ni a vosotros mismos ni a vuestra pareja. No tengáis prisa.  Daos mucho amor y disrutad como habéis hecho siempre.
-No lo intentéis demasiado. ¡Dale un respiro a tu chico! Necesitáis que la calidad de sus espermatozoides sea la mejor posible, así que intentarlo día si, día no, será suficiente. 
-¡No os agobiéis! Mentalízate que muchas parejas tardan muchos meses en encontrar el deseado positivo. (Si lleváis más de un año y no ha habido resultados, podéis acudir a vuestro médico, él os ayudará a salir de dudas)
-Recordad que la salud física de ambos es tan importante como la mental. Es muy importante que os dediquéis tiempo el uno para el otro, que os deis muchos mimos y os cuidéis el uno al otro.

 Mi deseado positivo (aunque era como el quinto test que me hacía, pero lo quería ver por escrito, jejeje)


No quisiera enrollarme demasiado, y este es un tema extenso, así que pronto publicaré más posts y más info sobre el tema.
Para los que ni os va ni os viene el tema, siento excluiros un poquito, pronto habrá más contenidos fuera de la locura maternal.

Y hasta aquí por hoy:
Un besazo y 
¡Sonreíd Mucho!


 

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